El sentido de la literatura
El verdadero
propósito de enseñar a leer literatura es sin duda alguna el abordaje de mundos
decorosos que suelen mostrar las obras literarias, si bien es cierto, no todos
los textos se pueden denominar como literatura, para plantear adecuadamente la
problemática de la formación literaria no debiera olvidarse, en ningún momento,
que “una obra literaria es un acto de habla, además de su texto”, apuntando
directamente algunas maneras de concebir y valorar la producción literaria,
proponiendo así diferentes opciones metodológicas.
Es necesario
insistir en la posibilidad de renovar la idea de enseñar literatura debido a
que los modelos didácticos no resultan eficaces ni responden a las necesidades
de una formación literaria y personal. Si bien es cierto, la enseñanza de la
literatura aún adopta una concepción tradicional, es así como se
“obliga” a leer los grandes
autores por su valor formativo, aunque no sea muy claro lo que en verdad forman,
es por esta razón que se debe ser muy cuidadoso en el enfoque que se le quiere
dar a la literatura y lo que realmente se espera concentrar en la profundización
lectora.
Según Barthes,
“La literatura asume muchos saberes. En una novela como Robinson Crusoe hay un saber histórico,
geográfico, social (colonial), técnico, botánico, antropológico, (Robinson pasa
de la naturaleza a la cultura). Si, por no sé qué exceso de socialismo o de
barbarie, todas nuestras disciplinas debieran ser expulsadas de la enseñanza,
excepto una, sería la disciplina literaria la que debería ser salvada, porque
todas las ciencias están presentes en el monumento literario” es importante que
los abordajes que asumen las obras literarias sean conectados de manera
excepcional al estudiante para que el aprovechamiento de la misma sea el más
efectivo y problemas como atrofias
de la habilidad técnica, lentitud, lectura de palabra por palabra, pobreza de
vocabulario, incapacidad para comprender, etc., no sean la interferencia para
posibilitar la comprensión literaria.
Es por lo
anterior que la labor del docente debe ser estrictamente ligada al proceso que
cada estudiante muestre frente a la práctica del aprendizaje literario haciendo
de este un espacio ameno, tal vez comparado con un programa de televisión del
cual guste cada individuo, es interesante crear un ambiente de aprendizaje
propicio para esta práctica con la posibilidad de matizar, imaginar, analizar y
argumentar de manera voluntaria, acerca de la experiencia lectora, aunque al
principio este ejercicio debe ser guiado y al paso del tiempo debe convertirse
en una experiencia voluntaria y espontánea.
Adriana del Pilar Tovar
Malagón
Otras estrategias para acercarse a la literatura.
El Cuervo
Edgar Alan Poe
El sentido de la literatura
El verdadero propósito de enseñar a leer literatura es sin duda alguna el abordaje de mundos decorosos que suelen mostrar las obras literarias, si bien es cierto, no todos los textos se pueden denominar como literatura, para plantear adecuadamente la problemática de la formación literaria no debiera olvidarse, en ningún momento, que “una obra literaria es un acto de habla, además de su texto”, apuntando directamente algunas maneras de concebir y valorar la producción literaria, proponiendo así diferentes opciones metodológicas.
Es necesario
insistir en la posibilidad de renovar la idea de enseñar literatura debido a
que los modelos didácticos no resultan eficaces ni responden a las necesidades
de una formación literaria y personal. Si bien es cierto, la enseñanza de la
literatura aún adopta una concepción tradicional, es así como se
“obliga” a leer los grandes
autores por su valor formativo, aunque no sea muy claro lo que en verdad forman,
es por esta razón que se debe ser muy cuidadoso en el enfoque que se le quiere
dar a la literatura y lo que realmente se espera concentrar en la profundización
lectora.
Según Barthes,
“La literatura asume muchos saberes. En una novela como Robinson Crusoe hay un saber histórico,
geográfico, social (colonial), técnico, botánico, antropológico, (Robinson pasa
de la naturaleza a la cultura). Si, por no sé qué exceso de socialismo o de
barbarie, todas nuestras disciplinas debieran ser expulsadas de la enseñanza,
excepto una, sería la disciplina literaria la que debería ser salvada, porque
todas las ciencias están presentes en el monumento literario” es importante que
los abordajes que asumen las obras literarias sean conectados de manera
excepcional al estudiante para que el aprovechamiento de la misma sea el más
efectivo y problemas como atrofias
de la habilidad técnica, lentitud, lectura de palabra por palabra, pobreza de
vocabulario, incapacidad para comprender, etc., no sean la interferencia para
posibilitar la comprensión literaria.
Es por lo
anterior que la labor del docente debe ser estrictamente ligada al proceso que
cada estudiante muestre frente a la práctica del aprendizaje literario haciendo
de este un espacio ameno, tal vez comparado con un programa de televisión del
cual guste cada individuo, es interesante crear un ambiente de aprendizaje
propicio para esta práctica con la posibilidad de matizar, imaginar, analizar y
argumentar de manera voluntaria, acerca de la experiencia lectora, aunque al
principio este ejercicio debe ser guiado y al paso del tiempo debe convertirse
en una experiencia voluntaria y espontánea.
Adriana del Pilar Tovar
Malagón
Otras estrategias para acercarse a la literatura.
El Cuervo
Edgar Alan Poe