UN PEQUEÑO HOMENAJE
Siento un frio abrumador que
penetra lo más profundo de mi ser, miro al cielo y un sol impertinente
mortifica el espacio impregnado de melancolía, tal vez deseo de inmensa manera
esa necesidad que el cielo se tiña de gris para que contraste con el dolor
que siente mi sangre. Y esa mañana en la que deseamos ser rebeldes por primera
vez, que nos escapamos de la sociedad para sumergirnos en la libertad, que
momento aquel; nos empujábamos a la orilla de la carretera como guerreros
invencibles e inseparables, pero todo error tiene su efecto, como aquello que
hacíamos no estaba del todo bien, fui yo quien pago los platos rotos, y ver en
la cara de mis padres el primer gesto de decepción, no importa solo recordar lo
bien que lo pasamos es suficiente paga para mí. Donde está tu espacio, aquel
que recorría el sendero de la nada, y tu existencia tan efímera como
inexplicable, nuevamente te pregunto dónde te encuentras, si tu última risa fue
el preludio de tan fatal desenlace, que maldito tiempo que se cansó de
ti, que buenos recuerdos. Y esa tarde reíamos como locos recordando los
momentos vividos y aquellos por vivir, te acuerdas cuando peleamos solo por
probar quien era más valiente, no importa me probaste que eres tu; que pequeños
éramos cuando escuchamos pronunciar nuestros nombres por primera vez,
nuevamente el mismo jugo en mi lonchera y tú mismo sándwich, no importa solo
saciábamos el hambre y nuevamente salíamos a correr buscando un afán de
ser feliz, ese mismo que nos desbordo y guio en el camino de la vida. Solo un
abismo vislumbro ante mis ojos, se opaca mi mirada por aquello que para mí es
tan difícil expresar, hoy me has hecho hincarme ante mis sentimientos, me has
derrotado como aquel humano que se olvidó de vivir, no te alagues, ni te
alegres por mi desgracia, sí, estoy llorando como aquel que viste un día reír y
lo digo con mi alma entre los dientes queriendo salir a gritar, si estoy
llorando, de tristeza?, alegría?, no sé, tal vez de envidia, esa de
la buena ya que descansas de este cruel humo atestado de hipocresía. Y esa
noche que nos encontramos por última vez, nos tomamos ese último trago
amargo que nunca olvidare, ese que en medio de una charla larga sin apresurar
nuestros pasos mirábamos en nuestros ojos el correr de nuestros tiempos,
pediste tu cerveza favorita me hablabas de amores, me contabas de dinero que no
tenías en tu bolsillo y las letras se convertían en palabras las palabras
en frases y las frases………… las frases en sueños y tus sueños en un
lúgubre trasegar intentando crear tu destino, maligno destino que se ensaño en
contra tuya como queriendo aplastar tu aire pero tú le diste una lección y ese
destino se quedó sin ti. Tu ausencia meramente corporal, ya que te veo con el
mismo cigarrillo en tu boca como aquel que un día aprendimos a fumar, siento
ese abrazo con el que nos saludábamos como esos amigos fieles que el tiempo no
pudo vencer, te escucho reír con esa locuaz carcajada que el viento no se pudo
llevar , solo tu cuerpo no se encuentra, por que tus pasos se sienten, firmes
como tus deseos de ser el mejor y lo eres ya que nos has ganado en esta carrera
que un día emprendimos de manera arbitraria, llegaste a la meta como lo hacías
corriendo, llegaste nuevamente antes que todos. Ganaste. Y ese maldito instante
donde tu cuerpo inerte ingreso en una bóveda fría y sombría que me negara
tu presencia, ella será una fiel testigo de tu nombre, tu recuerdo y esta
tristeza mía.
ADRIANA DEL
PILAR TOVAR M.
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